Linda Kohen

“Creo que fue en 1947 o quizás 1948, que Eva, Eva Brager, se casó con mi hermano Mario Olivetti. Se transformó en mi cuñada.”

“Fuimos desde ese momento, no sólo cuñadas, sino hermanas, y al poco tiempo fuimos cuñadas, hermanas y amigas.”

“Desde que yo era niña, yo dibujaba y pintaba. Eva NO. No sólo no pintaba, sino que afirmaba con total convicción que no sabía dibujar. Al tiempo, Eva dibujó y se transformó en una extraordinaria pintora, y fue para mí cuñada, hermana, amiga y colega.”

“Pasamos años hermosos, privilegiados… Salíamos juntas a pintar, nos sentábamos en el rincón que más nos conmoviera ese día, y así mañana tras mañana surgían nuestros paisajes urbanos.”

“Desde que Eva empezó a pintar se evidenció su enorme talento, un talento muy especial. Ella misma lo dijo en algún momento: parecía como que algún poder extraño dirigiera su quehacer, como que entrara en Eva el Arte, la Pintura, a través de su alma.”

“Siempre tuve hacia Eva un sentimiento de admiración. Sentía y siento como que estábamos en dos mundos diferentes, dos planos diferentes. Yo estaba en la pintura, el estudio, el trabajo. Eva estaba por encima, estaba como milagrosamente integrada al Universo a través de la pintura.”

“Entrar en una obra de Eva es una experiencia casi mística, algo que ocurre raramente, aunque se esté frente a una excelente pintura.”

— Linda (sister-in-law of Eva Olivetti)